sábado, 26 de marzo de 2016

Nepotismo es Corrupción

Hace una década, teníamos más claro como sociedad, que si en el gobierno se hallaban casos de nepotismo, era un síntoma más de corrupción. Hoy en día, ya no es así. El marxismo cultural y la progresía, mediante la manipulación del idioma, conceptos y hasta de la moral, ha diluído esa línea que claramente unía a ambas palabras.

Partamos del entendimiento de que no hay gobierno impoluto, y de que este no es otra cosa que el dominio de una clase sobre el resto. Gobernar es ejercer poder sobre alguien más, y si tienes poder, puedes abusar de él (es naturaleza humana, simple y llana). Por esta razón, se entiende como poco ético, que personajes que se encuentren en esta clase gobernante, tengan familiares, y hasta amigos íntimos en su círculo. Y es que si no existe ese vínculo, sería más fácil analizar si las personas que ocupan cargos lo hacen por méritos y no por compartir amistades o línea sanguínea. Es naturaleza humana también, beneficiar a quienes sentimos cerca emocionalmente.

Recientemennte, se han dado casos extravagantes en la política ecuatoriana, el más emblemático, el del ahora ex-Ministro de Trabajo, que al 22 de julio del 2015, contaba con los siguientes familiares trabajando para el Estado:

* María Daniela Amoroso, sobrina de Marx Carrasco, trabaja en la Contraloría General del Estado

* María Augusta Espinoza, cuñada de Carlos Marx Carrasco, empleada de Centrosur

* Álvaro Vintimilla, yerno de Carlos Marx, director regional de la Contraloría

* Francisco Carrasco Astudillo, primo de Carlos Marx, gerente general de Centrosur

* Paula Rodas, sobrina de Marx Carrasco, trabaja en el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural

* Byron Carrasco Vicuña, hermano de Carlos Marx, gerente del Banco de Fomento en Azogues

* Francisco Teodoro Polo, concuñado de Carlos Marx, Director Regional de Hidrocarburos


Cuando se le consultó sobre esto, él muy suelto de huesos dijo en una radio, que no había nada de malo, pues ellos tenían derecho a trabajar en el gobierno como cualquier otro ciudadano. No veía conflicto de intereses o ética.

Luego recientemente, el 18 de marzo, fue el caso del joven becario, Pablo Maldonado Moreno, quien habiendo recibido una beca por parte del Estado y estudió en el exterior, no encontraba trabajo. Así se supo en la sabatina de ese día cuando Correa lo introdujo al país como ejemplo del programa de Excelencia Académica. Llevaba 7 meses sin trabajo, y parte del plan de becarios, es que luego de estudiar vengan a trabajar para el Estado. No solo que esta práctica es cuestionable (pagar educación y luego salario a ciudadanos con el dinero de impuestos). Días después, el becario ya tenía trabajo, por orden de Rafael Correa, quien pidió corregir ese error. Esto no fue el fin, sino que luego se supo que el padre del joven es funcionario del gobierno (Dirección Regional de Salud, en Morona). Solo estas informaciones debería elevar cuestionamientos al programa de becarios (y su apoyo "independiente" al oficialismo), sino despertar sospechas de corrupción. 

Sin embargo, no ocurre, y se lee a mucha gente que disculpa y hasta justifica estos casos, diciendo entre otras cosas que "sería hablar de clasismo y discriminación, impedir que hijos de funcionarios, puedan trabajar para el Estado". Una falacia épica, pues no se les están mermando derechos (ya tienen derechos superiores a cualquier otro ciudadano, al pertenecer a la clase dominante), sino que se está pidiendo coherencia (ya gozan de beneficios superiores, renuncien pues a algo) y sobre todo, ética, pues se tratan de dineros públicos, no de su pertenencia, y debe actuarse frente a estos con total transparencia sin dar duda a malos entendidos o siquiera indicios de corrupción por apariencia.

Lamentable como cada vez más ocurre, lo honesto se ve opacado, sufre metamórfosis para acomodarse a los intereses de algunos... Sí, quizás aquellos que defienden estas prácticas, esperan algún día beneficiarse (y beneficiar a sus allegados). El Nepotismo, ese que estuvo en boga en la época de Bucaram, está hoy más vivo que nunca.