miércoles, 5 de noviembre de 2014

Reelección indefinida, tiranía garantizada.

En los últimos meses se esperaba (algunos con ansiedad), el resultado de la decisión de la Corte Constitucional oficialista, entre otras cosas no menos graves, da paso a que la Asamblea Nacional oficialista, apruebe reformas a la Constitución de 300 años creada en Montrecristi, (cuyo nacimiento se dio entre textos modificados a última hora y mañas), puesto que ya no sirve a los intereses del proyecto de Alianza País. El resultado favoreció por supuesto al partido oficialista y no será el pueblo el que decida si quiere o no que sus gobernantes se reelijan indefinidamente.

Alianza País llegó al poder en Ecuador en 2006 (aunque oficialmente empezó a regir el mismo en 2007), y desde entonces controla absolutamente todos los poderes del Estado, en lo que la Presidenta de la Asamblea llama "coordinación de poderes", para poner en práctica el proyecto de forma eficiente. Desde ya, se vive una tiranía de un partido único, en el que solo un hombre decide, castiga y perdona: Rafael Correa Delgado. 
Presos políticos existen: por mancillar la honra, por protestar, por disentir o bajo la figura de "golpe blando" y hasta por escribir editoriales (aunque luego el magnánimo les perdonara). Y ahí siguen presos, sin que a nadie le importe. Ninguno es famoso o conocido, como Leopoldo López en Venezuela, por eso a la ONU poco le importa (no que importe de todas formas lo que diga un organismo estatista y socialista). 

Así, ciudadanos comunes y corrientes, creen que aunque no exista independencia de funciones, hay que seguir los canales "democráticos" que la Constitución, maltrecha y violentada a rajatabla, dispone. Recaudar firmas para solicitar al gobierno, (sí lector, si ud ve ironía en esto, no está solo), una consulta popular. Ciudadanos agrupados tras la figura de un ex candidato a la Presidencia, que obtuvo el 30% de los votos: Guillermo Lasso. De esto, algunos caen en el juego proveniente del poder, de que esta es una consulta de Lasso, una especie de "pre-elección presidencial", y que si apoyas su consulta, estás votando por él o debes votar por él. Una falacia del tamaño del volcán Cotopaxi.

Ya el gobierno se ha pronunciado directamente al respecto y ha dicho que si se da paso a la consulta (algo de lo que ciertamente tengo poco o nulo motivo para creer que sí), se incluirá en esta otras preguntas (relevantes o no) al tema primario. Ya lo hicieron en la consulta sobre la Ley de Comunicación (la Gestapo comunicacional), añadiendo preguntas sentimentales y adorables relacionadas a la protección de toros, la eliminación de casinos, entre otras nimiedades.

Con esto, el poder absoluto, ya tiene garantizada una estancia perpetua y con ello, un estado tiránico, al mejor estilo africano o árabe. La pregunta entonces queda, ¿qué vamos a hacer al respecto?