sábado, 2 de agosto de 2014

La confiscación de las utilidades de las empresas del sector telecomunicación

En estos días se discute mucho el tema de la confiscación de las utilidades de las empresas privadas de telecomunicaciones, sobre todo Claro y Movistar, bajo algunos argumentos entre los que destaco: 1.) Generan demasiado dinero que no contribuye a la riqueza de todos los ecuatorianos, 2.) Que utilizan un recurso natural "no renovable". 

Sobre el primer punto, las utilidades que las empresas de las telecomunicaciones producen, sí generan riqueza a todos los ecuatorianos, en el propio servicio que estas prestan. Gracias a las comunicaciones, TODAS las empresas del país, pueden ser más productivas, generar recursos y trabajo, que a su vez dinamizan las economías de todos sus participantes. Aquí, ya se está generando riqueza. Se invierte además, en infraestructura, para mantener y mejorar la existente (las antenas, torres transmisoras, servidores, switches, etc, no se construyen a partir del aire y sin costo). Toda esta infraestructura a su vez añade valor a todo el aparato productivo, y todos nos beneficiamos de esta (incluso si no eres de Claro, o viceversa, pues ambas empresas se alquilan infraestructura en muchos casos). Aparte de esto, el dinero extra que las empresas reparten a sus trabajadores, son utilizados por estos a su vez en generar más riqueza, sea esta a través de consumo beneficiando a terceros, o en inversión (pago de estudios, etc) incrementando su propio valor como capital humano. Así, todo se trata de un engaño, palabras que se oyen bonitas pero inspiradas en falsedades. Las utilidades no son dinero ocioso que no forma parte del sistema y que hay que traer de vuelta.

El segundo punto, la propia Corte Constitucional, ya dictaminó que el espectro radioeléctrico, NO es un recurso natural no renovable, y este punto es clave, dado que el art. 328 de la Constitución dice claramente que solo permite limitar la participación en utilidades cuando se trate de recursos no renovables, tal como ya ocurrió con la participación de las utilidades de las petroleras (si esto es ético o no, es discusión aparte). 

El Estado, ese monstruo insaciable de recursos y dinero, ya cobra impuestos por la actividad de estas empresas (y a su vez, a ud también, lector). El Estado también cobra un valor cuando negocia la concesión del espectro por un número de años. Ahora tratan de dejarles sin utilidad alguna, eliminando cualquier incentivo para desempeñarse en el país (recordar algo que los socialistas jamás entenderán: el mercado es la interacción humana de oferta y demanda con el objeto de satisfacer mútuas necesidades y obtener mútuo beneficio). Los únicos perjudicados seremos los ciudadanos, cuando la calidad de los servicios decline aún más ante este escenario. Al final, quizás ese sea el objetivo, que el Estado expropie todo el espectro radioléctrico y lo concesione a un único participante (CNT), así se queda con toda la tajada del pastel.