En la nueva Ley de
Discapacidades aprobada y publicada en Septiembre del 2012, en su art. 25,
trata de legislar sobre el tema de las enfermedades preexistentes y los seguros
de vida y salud. Y digo “trata”, porque es el único artículo, que menciona éstas, en
un cuerpo legal de 117 artículos, 9 disposiciones generales, 19 transitorias y
17 reformatorias/derogatorias.
Falla terriblemente,
pues cubre únicamente el caso de los seguros PRIVADOS (con dedicatoria) y deja
sin tocar al IESS y las afiliaciones voluntarias. Falla terriblemente pues, al
igual que el resto de esta ley, no es de conocimiento de la ciudadanía, ni
siquiera de las entidades públicas o privadas que se suponen deben cumplirla
(como lo expuse en mi artículo publicado en Enero 29 del 2013 http://www.saberciudadano.com/2013/01/ley-muerta-para-el-estado.html)
Así lo descubrí yo
(sufro de Osteogénesis Imperfecta tipo III), así lo descubrió Gabriela
(@la_chica_velcro), quien padece Esclerósis Múltiple, y muchísimas otras
personas con cuadros clínicos severos o no, pero que lo padecen desde antes de
afiliarse al IESS, en el caso particular de la afiliación voluntaria. Y es que,
su reglamento, pide que el afiliado declare las enfermedades preexistentes
durante la afiliación voluntaria, para entrar en un período de 3 años durante
los cuales no puede recibir atención relacionadas con estas. Todo esto pese a que el art. 83 de la Ley de Discapacidades, indica: El Estado garantizará la accesibilidad de las personas con discapacidad a la afiliación voluntaria, con los mismos servicios y beneficios que la afiliación voluntaria general. Sin requerimiento del examen médico.
Felizmente para Gabriela, gracias a la lucha constante de su madre y amigos, ha logrado que el IESS a regañadientes le suministre la medicación, de la que depende su salud y su vida. Este no es el caso de un sinnúmero de personas quienes quedan desamparados y por quienes ella lucha, por una reforma al reglamento, el cumplimiento de esta Ley y su reforma para que incluya al sistema de seguridad social público.
Felizmente para Gabriela, gracias a la lucha constante de su madre y amigos, ha logrado que el IESS a regañadientes le suministre la medicación, de la que depende su salud y su vida. Este no es el caso de un sinnúmero de personas quienes quedan desamparados y por quienes ella lucha, por una reforma al reglamento, el cumplimiento de esta Ley y su reforma para que incluya al sistema de seguridad social público.
Los seguros privados,
actualmente también incumplen esta Ley, gracias a ese mal concebido artículo
25 que convierte en beneficencia a los seguros privados (con lo cual la evasión al
cumplimiento es obvio que ocurriría), a diferencia de EEUU donde también los
seguros tienen prohibido discriminar enfermedades preexistente, sin embargo
están permitidos de aumentar el valor de las primas en compensación (son,
después de todo, un negocio)
Es hora de crear
conciencia, a través de los medios, y ustedes ciudadanos, de que este es un
problema que afecta a miles, que soluciones reales son necesarias. Es realmente
vergonzoso, que un sistema de salud, leyes, y constitución que dicen ser
“inclusivas”, en la práctica son excluyentes y son sólo un modelo
propagandístico del “buen vivir” y capital político del gobierno. La gente que
padece de diabetes, insuficiencia renal, EM, etc, y que dependen de la
afiliación voluntaria, no pueden seguir en el limbo jurídico. Este es un tema
que atañe no solo a quienes tenemos alguna enfermedad, sino también a quienes
estando sanos, aún no cuentan con una afiliación (privada o estatal). La salud
no la tiene comprada nadie. La salud no espera.