viernes, 1 de marzo de 2013

Nueva Ley de Inquilinato: Viva el Socialismo, viva la pobreza

Está por ser aprobada, por el Presidente del Ecuador, una nueva Ley de Inquilinato que entre otras cosas, restringe el derecho del propietario a fijar rentas, y obliga a que el Municipio asuma competencias que deberían permanecer en el ámbito privado.
 
Voy a tocar en este post únicamente el tema de la fijación del techo máximo de las rentas que el propietario puede pedir por el alquiler de un inmueble. Este establece que deberá ser de máximo el 10% del avalúo dividido para 12 (por cada mes del año), cuyo resultado es el canon mensual.
 
En Guayaquil, los avalúos (catastrales y comerciales) están entre los más bajos del Ecuador, y conozco casos puntuales de personas y familias (todas de clase media) que se verán afectadas por esta decisión, dado que sus ingresos caerán en un 60%.
La familia de una amiga de mi madre, apenas subsiste con los arriendos de un departamento. Lo va a tratar de vender y emigrar. Ya no le ve sentido tener una casa para alquiler.
Otro caso es lo que sucede con una tía mía, ya mayor de edad, quien con el fruto de toda una vida de trabajo, construyó una casa y alquila a diferentes locales y oficinas. Con el usufructo, se mantiene ella, y ayuda a 2 familias cercanas (la viuda de un hermano de ella y sus 3 hijos); y la mía, a vivir sin preocuparnos de qué vamos a comer mañana.
No somos ricos, tenemos deudas comerciales igual que el resto de la clase media ecuatoriana, deudas que son producto no de lujos, sino de necesidades: ropa, medicinas (soy discapacitado y requiero medicinas constantes y ciertos cuidados especiales, y mi padre también por ser hipertenso), y servicios básicos.
 
Con esta ley, los ingresos de ella y de otros se verán reducidos drásticamente (al 40% de lo actual), ya no podrá ayudarnos más. Tendremos que empezar a preocuparnos, qué vamos a comer mañana, ni qué se diga, pensar en ver cómo conseguimos medicinas. Nadie en nuestra familia depende del Estado, no recibimos bono, ni asistencia social, pero estoy seguro eso cambiará para muchos.
 
No será rentable tener un inmueble y alquilarlo. La gente querrá vender sus propiedades, nadie querrá comprarlas. Los precios de los bienes se desplomarán, el mercado inmobiliario empezará su lenta pero segura destrucción, dado que aquellos que no puedan venderlos, no podrán ni costear reparaciones o mantenimientos. Ya no seremos como Cuba en lo político-económico únicamente, también visualmente.
 
Escribo esto, como una forma de catarsis, para hacer que algunos que tal vez no comprenden las magnitudes de ciertas medidas, lo entiendan. Creen afectan a ricos, o que protegen a los pobres, la realidad es muy distinta. Nos afectan a todos quienes hemos hecho algo por la sociedad: No ser una carga para esta.