jueves, 17 de enero de 2008

¿Hasta cuándo comemos, vemos y escuchamos patrañas?

¿Será que el pueblo de este país, al que cada vez considero menos mi patria, está tan hambriento, tan ciego, tan sordo, que come patrañas, escucha demagogias, mira injusticias diariamente, y parece quedar satisfecho de hambre?

Da lástima, si es el adjetivo correcto, prender la radio hoy en día. Cada 10 minutos de programación (no exagero) se escucha una propaganda del “Gobierno de la Revolución Ciudadana”. Da lástima como se jacta el gobierno, de haber eliminado el peaje y la construcción de las casetas en la carretera a Salinas y de ahorrarnos 1.2 millones de dólares. Sin los recursos que se pensaban recaudar, ¿creen que el gobierno solventará el mantenimiento de esa vía? Amigos, las carreteras no se asfaltan solas. Se jacta el gobierno nacional de ahorrarnos 1.2 millones en una caseta de peaje, y yo me pregunto, ¿cuánto gastan en vendernos por radio y televisión todas estas patrañas? ¿Lo sabe usted?

Da lástima, como el gobierno se jacta de “al fin construir el puente de la Av. Barcelona que ha sido olvidado por muchos años”. Señores, por favor, PRIORIDADES. Nuestro gobierno municipal hizo muchas otras obras prioritarias en educación, vivienda, salud, y de infraestructura, que requerían atención más inmediata. Un puente no le da estrella dorada a este gobierno centralista y vanidoso, al menos no con este guayaquileño.

Da lástima que toda la campaña del gobierno central sea tratar de ganarse el apoyo de nosotros, guayaquileños y ecuatorianos, con patrañas y falsas pretensiones, con “obra barata” y dádivas (bonos y regalos).

Yo pregunto, a un año de gobierno, ¿dónde está la generación de empleo?, ¿dónde está el control inflacionario?, ¿dónde están los planes de vivienda? (un bono de $3,000 no se puede llamar un plan de vivienda), ¿dónde está la política fiscal EQUITATIVA? ¿Hasta cuándo pretende este gobierno explotar a la clase media de este país? Pagar 60% de impuestos por recibir un regalo de un familiar desde Italia (me refiero al caso aparecido hace poco en este diario), ¿es equitativo? Nuestras aduanas son una explotación al mercado importador local, con más aranceles a productos del extranjero influyen en el costo de la vida, causando inflación y afectando por igual al importador, y a la persona particular que desea realizar una compra de un producto X que no encuentra en el mercado local.

Por favor, despertemos y démonos cuenta que el comer, escuchar y ver patrañas todos los días, no sólo nos insensibiliza como sociedad, sino que si bien en un principio nos llena el hambre de superarnos y tener un mañana mejor, luego nos deja con un gran vacío, el vacío interior de sentirnos engañados, abusados y marginados.

Mi patria no era así, era aguerrida, luchadora y no comía cuento…. Quiero volver a ella. Quiero volver a sentir que como discapacitado y de clase media no estoy doblemente marginado. Más oportunidades de trabajo, más producción, menos impuestos, eso quiero comer, escuchar, y ver; no más patrañas.