jueves, 26 de junio de 2008

Ecuador sin brújula

por: Sr. Carlos Alberto Montaner. Colaboración: Sr. Luis Ernesto Cordero Ramos

El presidente ecuatoriano Rafael Correa va cuesta abajo. Según la última investigación (Cedatos-Gallup), sólo el 41% apoyaría el extravagante texto constitucional que sus partidarios van forjando lentamente en el pueblo de Montecristi. Necesita el 50% para que se apruebe. Ha dicho que, si fracasa, abandonará la política. No ha aclarado si volverá a enseñar en la universidad, donde no dejó una huella memorable, o si se dedicará a cantar y tocar la guitarra, actividades que practica con más talento que Abdalá Bucaram, otro músico que pasó por el Palacio de Carondelet, al que derrocaron acusándolo de loco, poco después de que perpetrara un CD de rock and roll con la complicidad de un conjunto uruguayo llamado Los Iracundos. El CD era una prueba irrefutable de los cargos que le imputaron.

Parece que la constitución que están redactando los patricios ecuatorianos es un adefesio socialista cargado con la noble intención de hacer justicia social y lograr la felicidad espiritual y corporal de las personas, incluida la delicada región inguinal. Hace pocas fechas, una señora se empeñaba en consagrar los derechos de las mujeres, sin olvidar el de disfrutar de los placeres sexuales.

Nunca supe si se aprobó su propuesta, pero a mí, francamente, me pareció razonable. Una de mis heroínas predilectas es Mary Wollstonecraft, quien planteó eso mismo en Inglaterra a fines del siglo XVIII. Alguna vez, hasta pensé en novelar su interesante vida. Toda dama frígida merece una pensión del Estado por su injustificado sufrimiento.

Pero hay más locuras, como explica, azorado, el analista Walter Spurrier. Uno de los aportes de las etnias indígenas al texto constitucional que se prepara consiste en que la economía se guíe por el principio del sumak kawsay, una ancestral filosofía del desarrollo que entiende que el ''buen vivir'' radica en la convivencia armoniosa con la naturaleza, lo que necesariamente excluye el progreso y el consumismo, dos depredadoras actitudes que destruyen el hábitat en el planeta. ¿Como sustentan esa dulce visión precolombina de la sociedad los ilustres legisladores ecuatorianos en nuestros días? Muy fácil: en el pensamiento de los filósofos radicales europeos Iván Illich y Serge Latouche. Lo revolucionario no es crecer, sino decrecer. Involucionar. Huir de la demencia occidental. Una tontería, por cierto, que hace ya muchas décadas también formuló Gandhi cuando defendió el regreso a la rueca y el abandono de la búsqueda del progreso como objetivos para la nación que se proponía fundar.

Pobres ecuatorianos. Ecuador es una nación preciosa, potencialmente riquísima, ocupada por una clase dirigente tenazmente empeñada en agravar los problemas que padece la sociedad. Si la nueva constitución ''social y solidaria'' es aprobada, seguramente la promulgarán en el Congreso Nacional ante el enorme mural de Oswaldo Guayasamín, un exitoso pintor expresionista de filiación comunista que trató de exterminar al imperialismo yanqui acaparando todos los dólares que se ponían a su alcance. El mural se titula, precisamente, Historia de la constitución del Ecuador, y en él se denuncia, entre otros horrores, a la malvada CIA, culpable, por supuesto, de todos los males que aquejan al país.

Cuando el profesor Rafael Correa fue elegido presidente, dos de los argumentos que se esgrimieron a su favor fueron su buena formación universitaria y su condición de católico practicante. El señor Correa había hecho estudios postgraduados en la Universidad de Lovaina (Bélgica), una antigua y prestigiosa universidad católica, y luego había obtenido un doctorado en una institución norteamericana de Illinois. El señor Correa sabía de economía. Lo que nadie se preocupó en averiguar es cuáles eran sus ideas sobre la naturaleza humana, la libertad, la tolerancia, el pluralismo, la democracia, la historia, la justicia, o la dignidad del otro, sin percatarse de que los conocimientos, distorsionadamente integrados en una estructura de valores disparatada, administrados con una dosis enorme de arrogancia y falta de sensatez, pueden dar lugar a las conductas más perjudiciales. ¿En qué va a parar este nuevo sainete latinoamericano? Obviamente, en otra frustración de la que no parece haber escape: si el presidente Correa tiene éxito y aprueban la constitución, ese texto será la partida de bautismo de un despropósito que empobrecerá sustancialmente a los ecuatorianos durante el tiempo que se dediquen a tratar de ponerla en práctica. Si no lo tiene y la rechazan, dentro de un par de años (o antes) saldrá de la presidencia sin pena ni gloria escoltado por la perplejidad y el desconcierto de sus compatriotas. Es lo que les ocurre a los pueblos cuando han perdido la brújula. Así está Ecuador desde hace años.

miércoles, 5 de marzo de 2008

DIPLOMACIA IRRACIONAL

El sábado 1 de marzo, como es ya de conocimiento público, el gobierno democrático de Colombia, luego de recibir información de inteligencia, violando nuestro espacio aéreo y terrestre, procedió a bombardear en horas de la madrugada un campamento de terroristas pertenecientes a las FARC. En el mismo, armados y equipados, se encontraba el número 2 de dicha organización quien murió en este ataque.

Ahora bien, luego de este incidente, nuestro gobierno ha desatado una serie de reacciones irracionales (siguiendo el modelo irracional de Hugo Chávez en Venezuela), como la expulsión y el retiro de embajadores, y el aumento de tropas en nuestra frontera. Todas estas acciones nos han colocado al borde de un enfrentamiento armado que el Ecuador no puede darse el lujo de afrontar. Y no es una exageración, puesto que mientras más tropas se encuentren cercas unas de otras, mayor es el riesgo de un conflicto intencional o no.

A esto se suman, declaraciones realizadas por el mando policial de Colombia, en el que se asegura que nuestro gobierno (representado por el Ministro de Seguridad Interna), ha tenido contactos y realizado negociaciones con el alto secretariado (lideres) de las FARC, con el propósito de permitir el libre paso de estos terroristas a nuestro territorio, sin intervención ni impedimento por parte de nuestro ejército y autoridades.

Señores del Gobierno, cuidado. Sé muy bien que ustedes se hacen llamar “El Gobierno de la ‘Revolución Ciudadana’”, y que están ampliamente identificados con la izquierda del país, pero eso es muy diferente a colocar nuestra posición diplomática del lado de terroristas y en contra de un gobierno democrático colombiano que lucha por erradicar un problema de guerra interna que ha afectado a millones de colombianos varias décadas.

No olvidemos en ningún momento, la cantidad de actos y canalladas que las FARC han cometido contra el propio pueblo ecuatoriano, manteniendo comunidades en la frontera al borde del terror, bajo cohesión y extorsión, de la misma manera en que han acostumbrado a hacerlo en suelo colombiano. No olvidemos los atentados con explosivos en contra de civiles (políticos o no) realizados por estos terroristas así como los cientos de asesinatos y secuestros.

Lo hecho por el Estado Colombiano, fue una violación (reconocida por ellos) de nuestra soberanía, pero realizado ante el derecho racional de su lucha contra el terrorismo, y nunca fue un atentado contra civiles o un pueblo desarmado y peor aún, contra ecuatorianos.

Así pues agradecidos deberíamos estar que Colombia, nos ha librado de una lacra social, de criminales y asesinos, que han venido a hacer de nuestro país un refugio. Una tarea, que nuestro ejército ha sido incapaz de realizar

Señor Presidente Correa, citando al Presidente Hugo Chávez en Venezuela, quien llamó “cachorro de Bush” al Presidente de Colombia Álvaro Uribe, cuidado usted será luego llamado cachorro de Chávez.

Nota: Esta carta fue publicada en El Universo el 4 de Marzo del 2008.

jueves, 17 de enero de 2008

¿Hasta cuándo comemos, vemos y escuchamos patrañas?

¿Será que el pueblo de este país, al que cada vez considero menos mi patria, está tan hambriento, tan ciego, tan sordo, que come patrañas, escucha demagogias, mira injusticias diariamente, y parece quedar satisfecho de hambre?

Da lástima, si es el adjetivo correcto, prender la radio hoy en día. Cada 10 minutos de programación (no exagero) se escucha una propaganda del “Gobierno de la Revolución Ciudadana”. Da lástima como se jacta el gobierno, de haber eliminado el peaje y la construcción de las casetas en la carretera a Salinas y de ahorrarnos 1.2 millones de dólares. Sin los recursos que se pensaban recaudar, ¿creen que el gobierno solventará el mantenimiento de esa vía? Amigos, las carreteras no se asfaltan solas. Se jacta el gobierno nacional de ahorrarnos 1.2 millones en una caseta de peaje, y yo me pregunto, ¿cuánto gastan en vendernos por radio y televisión todas estas patrañas? ¿Lo sabe usted?

Da lástima, como el gobierno se jacta de “al fin construir el puente de la Av. Barcelona que ha sido olvidado por muchos años”. Señores, por favor, PRIORIDADES. Nuestro gobierno municipal hizo muchas otras obras prioritarias en educación, vivienda, salud, y de infraestructura, que requerían atención más inmediata. Un puente no le da estrella dorada a este gobierno centralista y vanidoso, al menos no con este guayaquileño.

Da lástima que toda la campaña del gobierno central sea tratar de ganarse el apoyo de nosotros, guayaquileños y ecuatorianos, con patrañas y falsas pretensiones, con “obra barata” y dádivas (bonos y regalos).

Yo pregunto, a un año de gobierno, ¿dónde está la generación de empleo?, ¿dónde está el control inflacionario?, ¿dónde están los planes de vivienda? (un bono de $3,000 no se puede llamar un plan de vivienda), ¿dónde está la política fiscal EQUITATIVA? ¿Hasta cuándo pretende este gobierno explotar a la clase media de este país? Pagar 60% de impuestos por recibir un regalo de un familiar desde Italia (me refiero al caso aparecido hace poco en este diario), ¿es equitativo? Nuestras aduanas son una explotación al mercado importador local, con más aranceles a productos del extranjero influyen en el costo de la vida, causando inflación y afectando por igual al importador, y a la persona particular que desea realizar una compra de un producto X que no encuentra en el mercado local.

Por favor, despertemos y démonos cuenta que el comer, escuchar y ver patrañas todos los días, no sólo nos insensibiliza como sociedad, sino que si bien en un principio nos llena el hambre de superarnos y tener un mañana mejor, luego nos deja con un gran vacío, el vacío interior de sentirnos engañados, abusados y marginados.

Mi patria no era así, era aguerrida, luchadora y no comía cuento…. Quiero volver a ella. Quiero volver a sentir que como discapacitado y de clase media no estoy doblemente marginado. Más oportunidades de trabajo, más producción, menos impuestos, eso quiero comer, escuchar, y ver; no más patrañas.